
Los Angeles Times Book Review.
Opinión:
Tengo una lista de buenos cortos (no más de 300 páginas) de la que estoy tomando algunos libros y éste salió de esa listita.
Con un narrador omnisciente, nos encontramos ante una novela gris, dura y bastante triste en donde en ningún momento se nos dicen los nombres de los protagonistas, únicamente sabemos que son un padre enfermo y su pequeño hijo atravesando un mundo plagado de nómadas caníbales completamente desolado, en donde lo único que queda es ceniza y frio.
Mantiene muy pocos diálogos pero me atrevo a asegurar que los que tiene son lo mejor del libro, en ellos se refleja la hermosa relación que hay entre padre e hijo. El niño, es sin duda la representación de la esperanza y la generosidad en ese mundo atemporal que McCarhy nos describe, en donde la barbarie inhumana queda en evidencia.
No me ha gustado que por momentos se torna algo repetitivo: -frío -hambre -ceniza en todos lados, a medida que avanzaba en la historia, realmente guardé esperanzas de algo más. Creo que me resultó muy duro ese páramo post-apocalíptico, que por cierto el autor no explica cómo llegó el mundo a ello y de lo que me hubiese gustado saber más. En algunas partes no relevantes parece extenderse en descripciones detalladas y otras de las que me hubiese gustado saber más, simplemente las deja pasar, lo que se me hizo algo incómodo, siento que hay muchas cosas de las que apenas me enteré.
Tampoco puedo decir que me ha dejado indiferente, creo que todo el contexto de devastación que tiene el libro logra hacer que el lector se mantenga en la incertidumbre por saber lo que les depara a nuestros protagonistas, sientes la desesperación de aquel padre por salvar a su hijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario