"El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta "el modo imperativo". Yo siempre aconsejé a mis estudiantes que si un libro les aburre lo dejen. Que no lo lean porque es famoso o porque es moderno o porque es antiguo. La lectura debe ser una de las formas de la felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz". Jorge Luis Borges

martes, 24 de diciembre de 2013

Vida que olvida – Justo Arroyo

Sinopsis:

Pedro Regalado, bogotano, ojos azules, cabello rubio, Antonia, esbelta, piel de ébano, aroma de Caribe colombiano. ¿El escenario? Una Panamá con alas propias, desprendida, por su voluntad, de la Gran Colombia. Vida que olvida es un retrato de la Panamá de finales del siglo XIX y principios del XX, desde la mirada de un colombiano que reniega de la separación, pero a quien no le queda más que rendirse a lo innegable: la panameñidad de su entorno, la panameñidad de sus mujeres, Antonia y sus hijas. La historia, matizada de amores y de sugerentes imágenes, atrapa al lector gracias a la pericia de un narrador que le imprime acción al relato con su única voz. Para el argentino Mempo Gardinelli, Justo Arroyo es un autor que «todo lo combina con un maduro espíritu crítico, agudo sentido de la observación y conocimiento de los recovecos más profundos del alma humana».


Extracto:
El 31 de diciembre de 1899 encontró a Pedro Regalado y a Antonia preparándose para celebrar el año nuevo y el cumpleaños de su hija. Pero en realidad no había mucho que celebrar: el siglo XIX que moría había sido testigo de la desintegración del proyecto de Bolívar, un siglo en que Colombia había peleado dos veces con Ecuador y había soportado veintidós guerras civiles mientras se preparaba para otra más que incluiría a Panamá. Un siglo XIX en que los peruanos se habían masacrado con los chilenos y los chilenos con los peruanos y bolivianos; en que los paraguayos se habían asesinado con los bolivianos y en que todo el mundo se había tragado un pedazo de Bolivia. Un siglo XIX que agonizaba precisamente con la quiebra del canal francés y con el surgimiento de Estados Unidos como dueño del mundo. Pero, que caray: era el 31 de diciembre de 1899 y su hija cumplía cuatro años.

Opinión:
Este libro lo leí gracias a que me lo mandaron para un trabajo de la universidad a mediados de Noviembre.  El autor es panameño y aunque yo no lo conocía más que de nombre, resulta que esta es una obra bastante famosa. Lo cierto es que de no haber sido por el trabajo a realizar no lo hubiese leído, sin embargo me ha gustado.

La novela narra la vida de Pedro Regalado y con ella una parte importante de la historia de Panamá que abarca desde 1885 hasta 1939, en donde se dan importantes acontecimientos, siendo el principal protagonista, nuestra separación  de Colombia.  
Por alguna razón tengo una necesidad poco humilde de comparar la forma de escribir de Arroyo con la de García Márquez, sin duda alguna siendo este último el maestro de todos. No es únicamente por ese estilo que tienen muy en común algunos escritores latinoamericanos sino por las muchas similitudes que tienen las costas de Colombia con las de Panamá.

De personajes fuertes, principalmente Pedro Regalado, quien anda en constante lucha renegando de una separación que ya está hecha. Por otro lado su esposa, Antonia, quien muy pronto se adapta a este país multiétnico en donde vive complacida. Y por último, sus tres hijas, tan diferentes las tres.
Con una excelente ambientación tanto que me parece haber caminado por las calles de Colón en esa época.
Vida que olvida, es una  forma interesante de repasar esa parte de nuestra historia, abarrotada de patriotismo y orgullo.


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